La Fiscal II

La idea fue de Roger. Escribió un post en el grupo Lima del Couch Surfing invitando a visitar el barrio Loreto, en el Callao. Un barrio marcado por las historias de los adolescentes y jóvenes muertos antes de tiempo, cuyos retratos se veían hasta hace poco en las paredes de las fachadas de la cuadra ocho de la calle Loreto, en la ‘cripta’, como solían llamar a ese espacio de arte urbano que servía para no olvidar a los que se fueron.

Solo tres llegamos a la convocatoria: Roger -obviamente él no podía faltar- Vivi y yo. Posiblemente porque se trataba de un  sábado a las 9 de la mañana, y ese día no es fácil levantarse temprano.

En el Callao nos esperaba Juan, el chico que tuvo la idea de organizar esta visita. Quería mostrarnos su barrio y hablarnos de su sueño de convertir a Loreto en un lugar para visitar, un lugar sin miedos, sin violencia, sin prejuicios, sin el estigma de zona prohibida.

Exquisitos chicharrones para empezar el día.

El encuentro fue en el mercado del primer puerto peruano, donde los puestos de chicharrones tienen nombres chinos.

De allí caminamos hasta la cuadra 8 de Loreto, mientras Juan nos iba  contando de sus  casas y quintas antiguas, de la AJU (Asociación de Jóvenes Unificados) y de las ganas que tiene de que los jóvenes como él se alejen de la violencia, de las drogas… y de la muerte. “Para las autoridades es a veces es más fácil dejar que la droga pase, en lugar de invertir en los jóvenes, de crear oportunidades”, dice. “Aquí nunca nos ha importado quien gana las elecciones, ni quien sale elegido presidente, porque nuestra vida no depende de eso”, agrega. Y bueno, tiene razón.

Pasaje los 4 Huecos

Una antigua quinta en el barrio Loreto.

La caminata nos lleva por el pasaje Los 4 Huecos, el solar Pablo-María,  la quinta Santa Celina, todos lugares antiguos, con 50, 70, 100 años de vida. Después entramos a Fiscalía II, una especie de parque de cemento rodeado de casas de colores. Es lindo, alegre, nada cercano a lo que se dice en las notas policiales cada vez que se habla de los Barracones del Callao.

Detrás aparece la playa Mar Brava. Sucia. Y unos niños se acercan corriendo. Están tratando de atrapar pelícanos “para comer” nos dicen. Regresamos a la cuadra 8 de Loreto.  Y Juan vuelve a contar de su sueño de organizar al barrio para hacer visitas guiadas por los Barracones y de su trabajo con la AJU para evitar que los niños del barrio se conviertan en una imagen más de la cripta de los muros del barrio Loreto en el Callao.

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