Tengo una fascinación por los aeropuertos. Desconozco la razón, pero me encantan. ¿Será porque son el inicio de un viaje ? Quizá. O porque significan tiempo de espera, libres, vacíos, sin mucho que hacer. Lo cierto es que disfruto estar en los aeropuertos, caminar por los pasillos buscando la puerta de abordaje de mi vuelo, entrar a las tiendas de Duty Free, sentarme en un café o conectarme a Internet y pasar el tiempo.

Recientemente estuve en once aeropuertos en menos de 50 días: Lima y Tumbes (Perú), Cartagena y Bogotá (Colombia), Quito (Ecuador), Ciudad de Panamá (Panamá), Miami, Fort Lauderdale, Denver, Salt Lake y Atlanta (Estados Unidos). Es decir, un promedio de uno cada 4.54 días. Pero si considero las veces que he debido estar en el mismo terminal aéreo al llegar y al partir, mis idas a estos aeropuertos llegan a 22. Lo que significa que tuve que estar en uno cada 2.27 días.

No todos tienen las mismas comodidades, pero la sensación de que no sucede nada creo que les es común. Recuerdo un articulo que escribí hace un tiempo sobre los mejores aeropuertos en el mundo para quedarse varado, y aunque no me quedé botada en ninguno, busque en cada uno de ellos las  cosas que me ayudarían a pasar mejor el tiempo.